Un ambiente, un color

El estímulo de todos nuestros sentidos nos predispone e influencia cotidianamente. El rico aroma de las especias, el olor alarmante de una pérdida de gas, el sonido insoportable de una alarma o el placer de oír música clásica, son ejemplos de cómo afectan a nuestro ánimo y comportamiento. Lo mismo ocurre con la vista, y en este caso los colores de los ambientes, que afecta al cerebro y determinan nuestra reacción.

La idea en este post es guiar a los interesados en pintar o renovar los colores de sus casas o porque no, el lugar laborar, e inspirar las sensaciones deseadas. Esto se logra escogiendo los tonos adecuados, la iluminación correcta y siempre dándole el toque personal.

Comenzando por las recámaras, las habitaciones de estudio o lectura y salas para reposar, son recomendables los tonos verdes, ya que en sus variedades, transmiten serenidad y equilibrio, y disminuyen el esfuerzo visual. También se aconsejan para los cuartos de los niños pequeños por ejemplo: el verde mar, o un turquesa suave. El color rosa uno de los colores más reconfortantes y acogedores. Regulando sus intensidades y con los complementos decorativos adecuados, puede lograrse una cálido ambiente para dormir, o un poco más subido, para estudiar. El tono crema es muy usado por su suavidad y neutralidad, es una opción correcta para cualquier espacio ya que crea una sensación de limpieza, amplitud y confort, ideal para una sala de lecturas o un cuarto principal.

Para un cuarto de juegos, o una habitación para hacer ejercicios, así como para pasillos o halls de entrada, el color naranja, junto al rojo y al amarillo, generan entusiasmo, hiperactividad, y energías, indispensables para actividades del tipo física. En las entradas dan una alegre recepción, luz y vigor. En cambio si las actividades son un poco más relacionadas a la meditación y relax como el yoga, o Pilates por ejemplo, la gama de los azules, en diferentes tonalidades, son los indicados.

En cuanto a los comedores, bueno, aquí las opciones son varias y queda directamente a criterio suyo que sensaciones buscar en este lugar. Tanto el tono amarillo, el naranja y el rojo fuertes, son indicados para dar toques en este lugar, ya que además de invadir de vitalidad, abrirían el apetito. Además son un clásico los comedores en colores terracota, combinados con los tonos cremas.

Las cocinas se adaptan a casi cualquier color, pero no debemos exagerar. Una pared en amarillo imprime entusiasmo, da luz y estimula las ganas de cocinar. Los tonos tierras, marrones chocolates, o más arcillosos en algunos sectores, brindan también confort en este especial espacio.

El elegante y a veces agresivo color negro se debe usar con cuidado. Es recomendable para un living por ejemplo, con mucha personalidad y muebles refinados, siempre jugando con luces que permitan atenuar su dureza. También es interesante combinarlo en ambientes amplios con paredes en blanco.

Antes de terminar, dejamos unas consideraciones muy importantes respecto a los colores en el hogar, para no olvidar:

  • El tono gris generalmente genera desgano y frialdad, pero combinado con un terracota, o decorado con un tapis o cuadros de colores brillante, da un efecto sin igual. Solo es cuestión de animarse.
  • El tono negro no es recomendable para las cocinas, y más si son pequeñas, ya que pueden causar un efecto de sobrecalentamiento al absorber las temperaturas propias del lugar.
  • El rojo es divino, pero hay que combinarlo siempre, para que no irrite ni genere shock. Así es que con unos buenos compañeros de la paleta de colores, es un excelente protagonista si lo que se busca es destacar.
  • Tanto amarillo como naranja, no son adecuados para pintar dormitorios, ni habitaciones pequeñas, ya que pueden producir irritabilidad y estrés, además de claustrofobia.
  • Cada cuarto puede llevar un color, o una correcta combinación de estos. Fíjate cual es la sensación que buscas, y comienza experimentar con los sentidos.
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