Pequeños secretos sobre la ropa de cama

La ropa de cama es importante para complementar el cuarto principal, y como dijimos en el post sobre sábanas, al momento de elegirla o renovarla debemos tener en cuenta: funcionalidad, calidad y estilo. Se trata de lograr el mejor entorno para un descanso placentero con productos duraderos y simplemente… bellos.

Las almohadas encabezan la lista. Este es un accesorio importante al que mucha atención no le damos y en realidad debe complementar la elección de un buen somier o colchón, ya que su función es la de ayudar al descanso de la columna, principalmente las cervicales, zona del cuello y la espalda. Si bien se cuenta con una variedad interesante de tipos de almohadas (anti ácaros, con magnetos y sonidos relajantes, ortopédicas, con geles, de plumas, con resortes y otras), el fundamento basal al decidirse por una es, el modo en que solemos descansar. A grandes rasgos recomendamos, una almohada delgada y blanda si se acostumbra dormir boca abajo, si en cambio duerme boca arriba y de costado, una almohada firme y alta proporciona el apoyo necesario para que el cuello y la columna estén en una misma línea. Luego el material de su fabricación queda a criterio y gusto de cada uno.

Para cubrir las camas, proteger sábanas y frazadas así como abrigarnos según la temporada, generalmente se usan los conocidos cobertores, acolchados o cubrecamas. Los hay de numerosos materiales, estilos y grosores, y mayor es la oferta en cuando a texturas, colores y diseños. Los cobertores de sintético son los más económicos y fáciles de mantener, por eso se recomiendan para la habitación de niños y jóvenes. Los de chenille, tejidos rústicos de algodón, o de lana son más livianos y transpiran mejor que los sintéticos, además de ser más delicados y requerir otros cuidados. Lo bueno de este accesorio es que podemos adquirir uno para cada época del año y no son tan costosos.

Los edredones estilo nórdico están muy de moda, y realmente ofrecen unos cuantos beneficios: son fáciles de manipular, tienen mayor vida útil y una importante versatilidad puesto a que tan solo con cambiarles las fundas, logramos tener varios cobertores en uno.

Los edredones de materiales sintéticos son los indicados para otoño y primavera, o para cuartos calefaccionados, ya que no proporcionan demasiado calor; en cambio los edredones naturales con plumas de ganso, conservan la temperatura corporal, siendo perfectos para climas fríos. Respecto al cuidado y limpieza, en el primer caso pueden lavarse en lavarropas, y en el segundo sólo en tintorerías. Para los dos aconsejamos diariamente ventilarlos y sacudirlos para que conserven su forma y frescura. Y si hablamos de sus fundas, existe un sinfín de telas, estampas, y estilos, para camas de todos los tamaños.

Estos fueron algunos secretos sobre los complementos de ropa de cama. Teniendo en cuenta esto y lo que necesitas, seguramente se te va a ser más sencillo saber cuáles elegir, siempre en busca del más confortable de los descansos.

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