Con un aire hippie: personalidad, color y simpleza

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La decoración hippie se basa obviamente en el movimiento originado en los 70 por jóvenes revolucionarios que buscaban paz, amor y una vida en comunión con la naturaleza, por lo tanto en él van a predominar los materiales naturales, imágenes también de la naturaleza como palomas y florecillas, y los infaltables símbolos de paz junto a los colores más estridentes, si se desea representar el estilo al extremo.

Cuando nos referimos al hippismo como un estilo decorativo simple, es porque se trata de una corriente poco materialista entonces, logramos el efecto deseado con unas pocas piezas accesorias y el mobiliario sólo necesario, en cada habitación que estemos decorando.

Por ejemplo, pensando en un living podemos comenzar con una alfombra peluda en un color fuerte como el violeta, y disponer sobre ella grandes almohadones formando una “L”, en colores amarillos y verdes, algunos lisos alternados con otros estampados en flores. Le sumamos una mesita central de madera en su color original y sobre ella colocamos el clásico porta sahumerios. Agregamos un atrapa sueño con sus plumas y caracolas (ideal para el estilo por estar hechos con elementos de la naturaleza), junto a unas vaporosas cortinas de gasa.

Para los que temen saturarse con tanto colorido, una versión decorativa neohippie (vamos a llamarla así), puede ser la que estén buscando. Pensando en el cuarto principal por ejemplo, podemos darle el aire usando acolchados pintados a mano, en que predominen flores. Almohadones con telas bordadas, una alfombrita para los pies en lana rústica con muchos colores y unas velitas a tono sobre la mesa de luz.

Si queremos entonces dar un aspecto hippie a la decoración de nuestros ambientes no debemos olvidar: los materiales puros como maderas, cueros, lanas y poco metal (preferentemente hierro). Tener en cuenta que según nuestra personalidad podemos jugar con el contraste entre colores estridentes y siempre con pocos accesorios, dominando las formas circulares, los estampes florales y rayados, y los géneros vaporosos como gasas y bambula. En el caso de un estilo hippie más inocente, la gama de los pasteles, beige y colores maderas deben ser la base para accesorios y detalles en colores fuertes con estampados también florales, o con bordados o pintados a mano, muy representativos de ésas épocas.

Lo infalible para dar el toque fresco y natural característico del hippismo son las velas, los sahumerios, los móviles con plumas, conchas de mar y semillas; géneros en batík , símbolos de la paz estampados en sábanas o en vajillas; muebles tapizados en tela y maderas pintadas en color.

El estilo hippie es uno de los que otorga más libertad a la hora de decorar, es una alternativa interesante porque no requiere de tantos elementos, entonces es menos costosa. Con solo unos detalles estratégicamente elegidos obtenemos la frescura, la gracia y la simpleza que estamos buscando.

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